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Así evitarás que dejar tu trabajo sea un drama profesional

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Para que tu último día sea menos incómodo tendrás que seguir algunas pautas durante las semanas previas. Así conservarás tu reputación y podrás salir de tu empresa con buenas referencias.

Las emociones están a flor de piel en tu último día en una empresa. Quieres descargar tu frustración con tus compañeros, reír un poco o simplemente desaparecer… La última impresión que dejas es la que queda.

Una salida elegante puede mejorar la reputación de un empleado y reforzar las relaciones futuras. Pero un último día desafortunado dañará seriamente a ambas.

Y montar una escena o tomarte la justicia por tu mano puede parecer una buena idea… Pero quienes lo hacen lo pagan después y limitan sus oportunidades laborales.

despido

 

Muchos empleados que se van de su empresa olvidan que los antiguos jefes son precisamente quienes darán referencias sobre ellos. Sin olvidar a los clientes o incluso a los antiguos compañeros de trabajo.

El comportamiento de un trabajador en su último día se propaga como una referencia

Un ejecutivo de cuentas en apuros dejó su trabajo y se puso un disfraz de mapache, entró en una reunión de personal y dejó caer su teléfono de empresa frente a su jefe. En la pantalla del móvil podía leerse: “Lo dejo”. Es evidente que una reacción excesiva y desmesurada como esta hace imposile que un superior pueda dar una buena referencia para futuros empleos.

A menudo, el despido es la razón de que un empleado nunca vuelva a utilizar al jefe que le echó como referencia, pero el comportamiento de un trabajador en su último día se propaga como “referencias no oficiales”, según David Lewis, presidente de OperationsInc, consultora de recursos humanos.

Los trabajadores despedidos, a menudo tienen que responder las mismas preguntas de sus compañeros una y otra vez: “¿Por qué te vas?”. Lewis aconseja mencionar razones generales, como “una nueva oportunidad”, “un empleo más cerca de casa”, o “razones familiares”, evitando cualquier comentario sobre el trato recibido u otras quejas.

Hace dos años, Chantay Bridges evitó las preguntas de sus compañeros de trabajo al decirle sólo a su jefe y a dos colegas de confianza que dejaba el puesto en el que no se encontraba a gusto. Durante las dos semanas siguientes preparó a su jefe para que se hiciera cargo de sus funciones y vació su oficina de forma gradual. Cuando, en su último día, envió un email de despedida a sus compañeros, ya no había tiempo para que surgieran rumores.

Debes ser proactivo: busca a los jefes y mentores para agradecerles la ayuda prestada

Patti Johnson, consejera delegada de PeopleResults, una empresa consultora, aconseja ser proactivo: buscar a los jefes y mentores para agradecerles su ayuda, y organizar una comida uno o dos meses después de la salida con los cuatro o cinco colegas a los que más se valora.

Otro obstáculo es la entrevista de salida, cuando los directores de recursos humanos acribillan con detallados cuestionarios a los empleados que se van.

No es prudente responder con un aluvión de críticas. “Si es necesario desahogarse, es mejor hacerlo en un bar con los amigos”, afirma Gillian Florentine, un consultor de gestión de personas de Pittsbourgh. Las respuestas a estos cuestionarios suelen ser confidenciales, pero los ejecutivos pueden descubrir quién ha dejado comentarios negativos.

Wendy Bliss, una consultora de recursos humanos de Colorado Springs, recomienda “compartir muchos más aspectos positivos que negativos”.

En algunas empresas, los empleados despedidos deben recoger sus cosas inmediatamente y son escoltados hasta la puerta. A algunos trabajadores les piden que se vayan antes de que termine el plazo de preaviso.

En esta situación, Florentine señala que lo mejor es “mantener la sonrisa aunque no te sientas bien. Y dar las gracias a quien te esté ayudando a sacar tus cosas”.

El arte de saber marcharse…

Recuerda que lo único que no abandona nunca un profesional es su marca personal: En la dificultad emocional que supone salir de una organización el cuerpo pide soltar todo eso que uno tuvo que callar cuando estaba atado a la compañía. Concéntrate en dejar la huella adecuada para cualquier circunstancia que se pueda presentar en el futuro. Ofrécete a ayudar a traspasar todos tus temas a quien te sustituya. Trabaja como nunca, hasta el último minuto. Aprovecha esos días para reforzar contactos internos y evita a toda costa la tentación de contar tu historia a todos. La decisión está tomada. El victimismo no genera buena influencia. Estás en plena campaña de márketing personal. Despídete con elegancia y cortesía, incluso del que te comunicó tu despido. Ten en cuenta que, cuando estés fuera de la empresa, conseguir el trabajo de tu vida va a depender de que tus exjefes y excompañeros den una buena referencia sobre ti.

Businessmen shaking hands in office --- Image by © Olix Wirtinger/Corbis

¿Y si lo normal fuera irse?

No te engañes. Por mucho que disimules,las organizaciones son capaces de interpretar señales que hacen sospechar que quieres irte. Desde las más sutiles a las más evidentes, como encadenar varios días llegando tarde o que te pongas cada vez más jornadas enfermo; que dediques gran parte detu tiempo a correos electrónicos y llamadas personales, o que navegues por sitios web que nada tienen que ver con tu actividad laboral. Todo eso hace saltar las alarmas. De hecho, un informe de Robert Walters concluye que “un 83% de las compañías asegura saber cuándoun empleado piensa irse”. Los profesionales aguantan una mediade tres o cuatro añosen un puesto y deciden abandonarlo si no se sienten motivados o ese trabajo no supone un reto; si no encajan con su jefe o sus compañeros,o si se sienten infravalorados o mal pagados. Si decides irte no eres un bicho raro. Numerosos estudios confirman que un alto porcentaje de las plantillas busca un nuevo puesto (o piensa en crear su propio empleo), mientras una proporción igual de directivos muestra cierta preocupación por perder gente clave… Sobre todo cuando la situación mejore y las oportunidades laborales aumenten. Algunos expertos ya avisan de que muchas compañías pagarán la desidia en la retención de ciertos profesionales, sobre todo aquellas que ven la retención de ese talento como un coste. Sin olvidar lo que suponea la empresa que haya empleados que no están comprometidos.

http://www.expansion.com/emprendedores-empleo/desarrollo-carrera/2015/09/07/55edcc6d268e3e46118b45a0.html